Lire le corps
Nuestro cuerpo es una gran arca. Alberga memorias y mucha sabiduría a lo largo de sus recorridos por la tierra, su relacion con la luz y la oscuridad, con el calor y el frio, con la mentira y con lo cierto.
La mente tiene una gran capacidad imaginativa, es nuestra herramiento de trabajo pero se obsesiona, crea fantasias y falsos recuerdos. El cuerpo es el receptor de nuestras vivencias que registra con neutralidad todo lo que nos va suciendo. Cada vivencia deja une huella de sabiduria, una huella neutra o una huella de dolor. Y cuanto más estamos a la escucha de ese receptor, más él habla y nos dice.
Hay expresiones corporales extremas como las fobias o el llanto. Mi dentista sueco en Barcelona, me decia: "En España quién no llora no mama, pero en Suecia a los niños que lloran se les promete dejarlos solos en el bosque". Y efectivamente el llanto es una sobrecarga. La gente que llora mucho no sabe utilizar los mensajes de su cuerpo. El llanto es la impotencia frente a la vida, como el colgado del Tarot. Las personas imaginativas suelen llorar mucho porque sus anhelos rara vez se acoplan al mundo real, pero la falta de llanto tampoco sirve porque amenudo significa una gran desconnexion del sentir y del cuerpo.
El vocabulario del cuerpo es más sútil. Cuando no sabemos escucharlo nos alerta de forma brutal, con enfermedades e infecciones importantes. Cuando sabemos escucharlo nos alerta de forma liviana, con un desmayo, con un latido de corazon, con un
bostezo o con cansancio.
Os podria contar muchas historias verídicas del cuerpo pero la más sencilla, es probablemente la más universal. El lenguaje del bostezo. El bostezo es una falta de oxigenación con todo lo que
esta falta de oxigenación conlleva. Mary búscaba un socio. Un día se presentó un profesional que llevaba tiempo trabajando como empleado para dos grandes empresas de la región y ella concluyó un acuerdo y lo trato de inmediato como un futuro socio, dejándole todos los ficheros de la empresa. Como Mary quería ampliar negocio, se lo llevo un sabado por la mañana a visitar locales. Pero aquel mismo sabado se sintio inquieta y me llamó contándome como de repente durante las visitas se sintió muy cansada. Después de las visitas él la invito a tomar un café y mientras tomaban el café, ella bostezó varias veces sintíendose invadida por un gran cansancio. Y hace poco, me comentaba como aun después de varios años ella jamás podrá olvidar aquella súbita sensación de cansancio sin razón.
Lo que ocurrió es que el cuerpo de Mary la estaba alertando. ¿Qué sucedio? A los pocos dias descubrió que este socio copio todos los ficheros de la empresa y alquilo un local por su cuenta.
A veces el cuerpo nos alerta tardiamente para evitar pérdidas. Pero si sabemos escucharlo nos alerta casi siempre cuando aun hay tiempo de echarse atrás. Los bostezos evitaron que Mary siguiera confiando en su socio ya que este, después de abrir su propio negocio, propuso una colaboración entre las dos empresas.
Otra clienta, Paula me llamo una mañana con miedo porque llevaba dos dias desmayándose en la ducha. Ella de repente pensó que estaba enferma. Pero aunque su segundo desmayo fuera largo y serio, ella no estaba enferma. No era nada físico. Es simplemente una persona que sabe desde que tiene 11 años, que su cuerpo no soporta la falta de sol pero tampoco se atrevia a dejar Europa. Ella siempra pensaba poder superar la falta de sol y acababa de dar arras para la compra de una casa en Bellinzona. Pero al igual que mis clientes alérgicas al sol no superan la presencia del sol, y necesitan casas sombrías, el intento de Paula por superar el frío, era vano. Pero como Paula tardaba ya mucho en entenderlo, unos días después de dar las arras para su nueva casa, se desmayo dos veces. Los desmayos fueron tan largos y brutales, que por primera vez tomo la decisión de dejar los lugares frios para siempre. Perdío las arras pero su cuerpo la aviso antes de que la casa en Bellinzona la enfermara de verdad.
Otra historia muy tipica es la de Therese. Therese tenia una relacion con un hombre casado que tenia muchas otras relaciones sentimentales a la vez. Ella fué a visitarlo dos veces. Vivían en
países diferentes. Y las dos veces se puso enferma con fiebre y con dos infecciones del riñon. En Terapia de Reequilibrio Corporal el riñon representa el espacio, y estas infecciones de riñon le estaban indicando a Therese que con ese hombre ella no tenía su espacio. Cuando se lo dijé ella se negó a reconocerlo porque sus anhelos de regresar a Vancouver a vivir con ese hombre eran aun demasiado fuertes. Un día un sabio me dijo: "Las cosas no se pueden cortar así en un instante como cortas una cinta. Mientras queden hilos, sigue algo ahí. Hay que esperar a que no quede ni un hilo". Y asi es. Los meses fueron pasando, y el hombre iba dando a Therese cien excusas diferentes para que ella no regresara a Vancouver. Después de muchos meses y historias triangulares, ella se dio cuenta por si sola que efectivamente no tenia ni tendria nunca ahí su espacio. De esta historia aprendió muchisimo, como por ejemplo a no dar cuando uno no recibe y desde aquél lejano entonces, cuando nos vemos de vez en cuando, me cuenta como nunca más ha vuelto a tener infecciones de riñon.


